25/11/09

Autodisciplina


Es la virtud que empleamos para organizarnos a nosotros y las cosas que tenemos que hacer.  Está relacionada con el control de nuestro temperamento; tiene que ver con el control de nuestros deseos; significa controlar nuestros antojos y también limitar nuestro ego e incluso controlar lo que decimos.  La autodisciplina también nos obliga a reconocer nuestros límites y no querer hacer demasiadas cosas en muy poco tiempo, no forzar demasiado nuestras aptitudes para no meternos en problemas.


En pocas palabras, la autodisciplina es decir sí a las cosas buenas y no a las malas.  Significa hacerte responsable de tu persona.  Por desgracia es muy difícil de alcanzar.  En especial muchos jóvenes se encuentran con una gran dificultad para llegar a ese punto en que verdaderamente se hacen responsables de ellos mismos.  “Haz las cosas como debes” es una frase que oyen a menudo.  En realidad significa: “Alcanza la autodisciplina”.


¿Y cómo se consigue?


Puedes empezar por seguir las pautas de tus padres.  La autodisciplina requiere obediencia.  A la mamá de George Washington le preguntaron una vez cómo había criado a un hijo tan excepcional. “Le enseñe a obedecer”, respondió.  Acatar las órdenes de inmediato, seguir las normas con buena disposición y permancer siempre dentro de los límites de la ley forman parte de la autodisciplina.

Los modales son otra buena forma de desarrollar esta virtud; es una de las principales razones por las que tenemos normas de conducta, ya que éstas nos enseñan a controlar nuestras relaciones cotidianas con los demás.


Cumplir con un horario es otra forma de aprender autodisciplina. Una de las cosas más difíciles de llegar a controlar es el tiempo. Si sientes que desperdicias muchas horas (quizás frente al televisor) haz un horario con mejores formas de emplear tu tiempo y síguelo al pie de la letra.


Puede que toda esta palabrería acerca de normas y horarios te suene algo estricta.  A veces lo es. Precisamente por eso mucha gente tiene problemas con la autodisciplina. Sin embargo, lo cierto es que nos sentimos mucho mejor con nosotros mismos cuando controlamos nuestros actos.

En resumidas cuentas, la autodisciplina es en gran parte un proyecto de autoaprendizaje. Tus papás y profes te pueden ayudar, pero al final se necesita mucho entrenamiento, y nadie más que tú puede llevarlo a cabo. Se necesita tiempo y también paciencia. Sírvete de la perseverancia para alcanzar la autodisciplina. Descubrirás que eres màs feliz, más sano y una mejor persona.