11/11/09

La boa traicionera

Hace algunas décadas, en una sala de espectáculos de la ciudad de Nueva York, un domador de animales realizaba una audaz demostración.  Permanecía en el centro del escenario, rígido como una estatua.  De pronto una enorme boa constrictora aparecía por un lado  y comenzaba a dar vueltas alrededor del hombre hasta que al fin se enroscaba en el cuerpo del domador, y terminaba posando su cabeza sobre la de su amo.  Tal espectáculo siempre arrancaba muchos aplausos de los presentes.
Pero un día, cuando la exhibición estaba terminando, los aplausos se detuvieron.  Un terrible espanto se mostraba en la cara del domador.  Y ante el horror de todos, la boa empezó a apretar al domador hasta matarlo. 
La acción traicionera de la boa bien puede ilustrar la forma como la maldad actúa sobre el corazón humano.  La mayoría de las veces el mal se presenta de forma inocente y entretenida pero termina siendo la ruina de la vida.  La forma tan inocente con que aparece la tentación de hacer cosas no agradables delante de Dios y su final desagradable, igual que la ilustración del domador y la boa, dice claramente que no podemos jugar con el mal y luego esperar que nos vaya bien.
Feliz es aquel que sabe rechazar el mal por mas atractivo que se presente.  El que prefiere lo sano, y procura hacer la voluntad de Dios, siempre goza de la vida. “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí”                          Salmos 51:10