Cada día tratemos de preguntarnos por qué estamos irritados, tristes, temerosos, etc., podremos saber sus causas. Y luego, comprometernos a pensar y a actuar de manera diferente en aquellas áreas de nuestra vida que puedan darnos más satisfacción y dicha. El secreto está en trabajar en esta tarea de reconstrucción emocional durante meses y años. La excelente noticia consiste en que a las pocas semanas o meses, nuestra mejoría emocional y espiritual será enorme, sientiéndonos cada vez mejor.