No se trata de estarse esforzando inútilmente, sino de saber elegir los pensamientos más adecuados, a fin de trabajar con orden y disciplina en aquello que más queremos.
Cuando no elegimos correctamente nuestros pensamientos, nuestra vida se convierte en un caos, caemos en el negativismo y el desconcierto, invadiéndonos la frustración y el desaliento. Cuando caemos en este estado emocional nos decimos que "no tenemos cabeza para nada", y que "nos sentimos perdidos".
Pero en el momento en que nos demos cuenta, de que tomemos conciencia, de que siempre tenemos la capacidad para elegir nuestros pensamientos, en ese momento nuestro día, y nuestra vida puede cambiar sorprendentemente para bien.
Cuando no elegimos correctamente nuestros pensamientos, nuestra vida se convierte en un caos, caemos en el negativismo y el desconcierto, invadiéndonos la frustración y el desaliento. Cuando caemos en este estado emocional nos decimos que "no tenemos cabeza para nada", y que "nos sentimos perdidos".
Pero en el momento en que nos demos cuenta, de que tomemos conciencia, de que siempre tenemos la capacidad para elegir nuestros pensamientos, en ese momento nuestro día, y nuestra vida puede cambiar sorprendentemente para bien.