Los triunfadores vienen de todos los senderos de la vida. No hay barreras debidas a la condición económica, raza, religión ni siquiera la edad. Cualquiera puede ser un triunfador. Los triunfadores tienen tanto bajos como altos índices de inteligencia, en pocas palabras, el triunfador posee características que cualquiera podría tener y están motivados para actuar y cumplir. No tienen miedo de soñar para luego tomar la iniciativa y actuar de acuerdo a ella. Son productivos. Se fijan metas y trabajan para alcanzarlas a pesar de los obstáculos.
Lo que hace que los triunfadores se distingan de los demás es su capacidad para “ver camino arriba”.
La Biblia esta llena de historias acerca de triunfadores. José fue un triunfador; se enfrentó con tremendos obstáculos, pero al final fue un ganador.
Jesús fue un triunfador. Las profecías y más tarde los registros de su vida esta llenos de los atributos de un triunfador. Hebreos 12:2 afirma: “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios”. Jesús tenía una meta y soportó aun una muerte vergonzosa por llegar al final de ella.
Es interesante que dos palabras griegas para “fe” muestran rasgos de un triunfador. La palabra “elpis” que en griego significa “anticipar con placer, expectativa y confianza”, y la palabra griega “peitho” que significa “confiado”. Los triunfadores son mujeres y hombres de fe y visión.